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El paradigma de los nuevos formatos y las posturas.

Cuando allá en el año 1895 los hermanos Lumière sorprendieron al público con la famosa escena del tren, los espectadores estaban sentados sobre butacas de teatro. Claro, el paso lógico tras sentarse a ver una obra de teatro u ópera, era usar el mismo espacio y remplazar el escenario por una proyección.

La definición de permanecer sentado en una postura contemplativa para disfrutar de un espectáculo nace mucho antes, cuando algún antepasado nuestro se sentó a disfrutar de una cálida puesta de sol.
Lo que en un minuto fue una rústica pantalla de cine, a través de los años fue transformándose hasta llegar a una proyección mínima como por ejemplo la pantalla de los Google glass. El tamaño se ha modificado drásticamente, y en el intertanto, las posturas de los usuarios lo han hecho también.

Hace un par de semanas me detuve revisando el documento Curious Rituals book, me detuve a conversar con varias personas preguntándoles si habían en el último tiempo visto una película completa en su laptop acostados en la cama. Los más jóvenes asintieron, los más viejos me hicieron ver su percepción de que la mejor postura para ver una película o material audiovisual no se puede lograr acostado en la cama.
Pero la verdad es que las generaciones más jóvenes consumen películas o series completas desde sus laptops, smartphones y pequeños reproductores multimedia. Y los más interesante, los usan de manera en que estos no fueron pensadas cuando se diseñaron.
Los usuarios se las arreglan para usar los objetos de la manera en que les resulta más fácil o cómodo usarlos. No se plantean preguntas de uso en su intimidad.

Convengamos que cierto tipo de elementos multimedia, como por ejemplo películas con subtítulos, si son más fáciles de percibir y entender cuando la cabeza sostiene una postura donde la proyección no sólo es perpendicular. Y el eje de los ojos no está paralelo a la proyección de las letras. Sin embargo un contenido que se consume en lengua propia es de fácil lectura aun cuando la cabeza no está completamente erguida.
Si volvemos hacia atrás un par de años y pensamos en las posturas de lectura de libros en la cama o sobre la arena en la playa, podremos hacernos una idea de qué significa el sostener una proyección perpendicular e inmersa en los ángulos de confort visuales.

Los libros en su minuto se vieron atravesados por la demanda de uso del mercado. Era imposible leer una enciclopedia mientras uno se desplazaba en el metro. Pero si era posible sostener con una mano, una edición de bolsillo, mientras con la otra mano el usuario se sostenía de un pasamano. Es decir, esto del consumo visual en diversos formatos no es nada nuevo.

Me parece particularmente interesante analizar como las nuevas tecnologías han llevado mayor contenido a diversos formatos. Y cómo el mercado vuelca su consumo sin temor, hacía los diferentes tamaños de proyección, y diversos pesos de dichos aparatos.
Las preguntas tienen que ver con los límites de la percepción y comodidad.

[learn_more caption=”La percepción” state=”open”] Fenómeno donde se desarrollan ciertas intersubjetividades tras el hecho de que el proceso de naturaleza subjetiva, si desarrolla ciertas constantes entre las diferentes personas, dicta a través de las leyes que reconoce la Gestalt, que ciertas estructuras y elementos dispuestos en una composición gráfica pueden procesarse con mayor facilidad que otros. En términos efectivos, la cabeza siempre va a buscar la mejor postura para alinear los ojos con el contenido. Es por eso que siempre que vemos un elemento rotado, giramos la cabeza para asegurarnos que el estímulo (elemento gráfico) es realmente el que creemos estar viendo.[/learn_more]

[learn_more caption=”La comodidad” state=”open”] Más bien subjetiva nos enfrenta a dos escenarios. Primero el de los que sostienen que por ningún motivo verían una película en un teléfono. Que es incómodo, que para eso existen los televisores, y que la postura que hay que sostener es en posición de sedestación (sentado) en el sofá. Tal como los espectadores de la primera película de los Lumière.

Pero por otro lado, están los que sostienen que; ¿para qué vas a estar sentado si puedes ver el contenido en cualquier lugar?, y esa es la gracia de los nuevos formatos de proyección.

Creo que estos últimos, y que pertenecen a las nuevas generaciones, son en los que hay que pensar. Este tipo de usuario, que no se cuestiona paradigmas respecto al uso, demanda consumo y está dispuesto a experimentar.[/learn_more]

 

Hace unos días me encontré con dos ejemplos de esto; primero los Lazyglasses, unos lentes que al borde del absurdo permiten ver tele totalmente acostado. Segundo, un video de estudiantes del Media Design Program at Art Center College of Design, donde proyectan el uso e interacción con diversos elementos desde esta nueva mirada.

Por último, Steelcase, una de las mayores fábricas de mobiliario de oficina en el mundo está a punto de lanzar la “Gesture Chair” Silla que llega a dar solución a los nuevos usos y posturas del cuerpo sosteniendo y utilizando las nuevas tecnologías.

Las nuevas posturas seguirán apareciendo. Probablemente estés leyendo esta columna en un lugar distinto al escritorio correctamente sentado. Habrá que ver que nos depara el futuro próximo.

¿Se te ocurren otras posturas poco comunes asociadas a la tecnología que sostienen los usuarios hoy?

 

gusoto

MSc in Human Computer Interaction (c) at UCL, London. UK. Managing innovative technologies Diploma, Oxford University. UK MA en Comunicación Aplicada UDD. Postítulos en Ergonomía y Marketing digital. Consultor en proyectos digitales y usabilidad. Linkedin http://goo.gl/7KHj3D

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