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El gran rollo de los diseñadores.

A raíz de ver la imagen de cabecera de este post y después de retratar el Paradigma de no ser ingeniero. Hoy les presento un nuevo “rollo” del diseñador. Palabra utilizada en Chile para referirse a una problemática de carácter introspectiva y de compleja solución.

Solamente viendo cifras sobre los sueldos de los profesionales en Chile, uno se puede hacer una idea de por qué nuestros padres pusieron la cara que pusieron al momento de decirles, quiero estudiar diseño.

Sabemos que en Chile se paga poco a los diseñadores, sabemos que es una de las carreras (donde calculo) un 80% de la oferta de trabajo es para practicantes y sabemos además que los diseñadores vienen hace años discutiendo y alegando por estos hechos.

Este tema parece ser la gran discusión interna, y de hecho me ha tocado leer posts en varias comunidades, entre ellos, uno de estos (tómate el tiempo de leerlo, es 1 minuto. > Post). Dónde por ejemplo aparece la constante del cobro y las siguientes preguntas:

  • ¿Cuánto cobrar?
  • ¿Qué hacer con aquellos que ofrecen “páginas web” por 10 lucas?
  • ¿Cómo hago para que me paguen más?

Para explicarme, prefiero simplificar con una pregunta y esperar a que logren racionalizar la idea de fondo.

¿Cómo evalúa el valor de un servicio y cómo pondera sus atributos, un gerente de una empresa que necesita servicios de diseño, para tomar una decisión de compra?

 

Creo que si no se tiene respuesta a esta pregunta, las interrogantes arriba descritas nunca terminarán. La clave está en conocer al mercado y las personas que interactúan en él.

Algunos dirán que la solución es la educación de los “gerentes”, yo creo que la solución está en educar a los mismos diseñadores, y luego, finalmente se educa al mercado.

Un diseñador DEBE saber las necesidades del otro, un diseñador debe tener una estrategia, una visión. Un diseñador sabe expresar los beneficios del buen diseño. Un diseñador hace lo posible por poner métricas, que permitan saber que lo que se está haciendo está bien, y sino está bien, le da herramientas para corregir el rumbo.

No quiero caer en el fanatismo que profeso por poner métricas a casi todo, pero en diseño, es posible. 

Algunos podrán argumentar que la belleza de un logo no es cuantificable. Yo creo que si se puede medir. La belleza en sí no, pero sí podríamos estudiar la percepción de las personas, su comprensión sobre el significado, y su asociación con otros elementos que forman parte del conocimiento visual y archivado en la memoria. Así podríamos relevar valores y contrastarlos con los valores que persigue la visión y misión del negocio. ¡Se puede medir!

Los ejemplos son millones, la tarea una sola. Mirar el diseño no sólo centrado en las personas, sino en los negocios. El diseño es una herramienta poderosa y rentable para el mundo de los negocios, pero aún ese mundo no los logra entender. Es un tema de lenguaje, de comunicación. En eso como diseñadores estamos haciendo mal la pega.

Me encantaría leer sus impresiones sobre este tema.

gusoto

MSc in Human Computer Interaction (c) at UCL, London. UK. Managing innovative technologies Diploma, Oxford University. UK MA en Comunicación Aplicada UDD. Postítulos en Ergonomía y Marketing digital. Consultor en proyectos digitales y usabilidad. Linkedin http://goo.gl/7KHj3D

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  • Sergio Nouvel - 2 years ago

    Llego súper tarde a esta discusión, pero igual: están quienes cobran según cuánto les cuesta y quienes cobran según cuánto valor le aportan a quien compra. Y la diferencia de precio entre unos y otros es abismal.

    Es imposible evolucionar de lo primero a lo segundo sin meterse a entender y cuantificar cuánto es el verdadero valor que se aporta (y concuerdo 100% en que hay que ser fanáticos en medir). Y eso involucra inevitablemente meterse en métricas de negocio. Y eso a su vez implica entender que somos parte de un mercado, tanto nosotros como nuestros clientes con sus productos. Y así es como uno termina llegando a la UX.

    Saludos!

  • Alejandro Pino - 2 years ago

    El acceso libre a iconos, plantillas temáticas, fotografías, imágenes pre diseñadas, ilustraciones, todas a muy bajo costo e incluso gratuitas pone aparentemente al diseño como un «commodity», es decir, una materia prima de fácil acceso y que no afecta para nada de dónde venga, como comprar cobre, carbón o petróleo. La calidad tiende a ser muy similar, así que da lo mismo a quién se la compres, y por lo tanto el precio tiende a ser muy bajo. A este punto le sumamos la facilidad de construcción en que cualquier persona puede armar un impreso, una página Web, una presentación, un video, etc.

    Hace un par de años nos asombrábamos al ver estudiantes de preparatoria, armando sus propias páginas web, hoy veo a mi hijo de nueve años construyendo la suya.

    ¿Dónde está el valor agregado entonces del diseñador?
    ¿Lanzamos la mesa y el PC lejos y nos vamos a pescar?

    NO, todavía nos necesitan.
    Y ¿por qué?

    Pienso en la mejor analogía para este post y creo que usaré la del francotirador.
    Todos los que construyen cosas pegoteando con otras cosas, usan escopetas, ametralladoras y bombas atómicas para cazar patos, siempre caerán algunos. En cambio el diseñador es más parecido a un francotirador; tiene un objetivo claro, lo estudia, busca el tipo de munición adecuada, el momento adecuado y con una sola bala logra su objetivo, que es medible y cuantificable, por lo tanto es posible saber cual es el impacto y el resultado, pudiendo conocer el retorno de la inversión ROI.

    Señor empresario, organismo gubernamental u ONG, ¿prefiere, gastar su dinero disparando tiros al aire y ver si cae algo o invertir en alguien que logre exactamente lo que su organización necesita? y en un plazo definido.

    El te mirará con cara de meme y dirá: «shut up and take my money»

  • Luis Correa - 3 years ago

    Me parece interesante el planteamiento respecto a que como diseñadores no hemos logrado estar a la altura de la valoración que suponemos nos merecemos, y aquí surge una critica a nuestra formación base.

    En el ámbito de la UX, la articulación de trabajo con áreas de negocio e informática he aprendido que sí tenemos un rol importante pero para lograr el respeto de las otras áreas se debe tener una base técnica que avale nuestras decisiones.

  • joel - 3 years ago

    Buena reflexión… cito tu frase: “La clave está en conocer al mercado y las personas que interactúan en él.” Aprendí a golpes hace años atrás esto, en parte gracias a un cliente que en el camino se volvió amigo y me hizo ver que solo estaba cobrando lo que sabía hacer, pero todo el “know how” que mostraba en reuniones no lo cobraba, a pesar de que el equipo en la empresa tomaba nota de las ideas que ahí nacían.

    Conocer como piensan y funcionan tus clientes te enseña a venderles mejor lo que sabes, ofrecerles lo que necesitan y que así te vean como un real aporte de valor mas que un ejecutor, muchas veces barato, de sus ideas. Si aprendes a hablar en su lenguaje, tu trabajo sube su valor. Y si esto se puede respaldar por métricas o resultados, mejor aún.
    Saludos!

  • Rodrigo Gajardo - 3 years ago

    Creo que las métricas son un buen camino para hacer visible el valor de un servicio, aunque no el único. Quizás me surge la duda, desde la experiencia en terreno, de como financiar investigaciones previas en clientes que todavía necesitas negociar la ejecución o si sólo podemos hacer esto en sólo un segmento de clientes.
    Por otro lado, el rollo de las métricas tiene el conflicto del paso de las heurísticas a los algoritmos y no me queda tan claro si podemos transformar todo a algoritmos (a menos que este entendiendo mal el concepto de métrica).

    Por supuesto, lo interesante del post es comenzar la conversación a otro nivel y no sólo con juicios de valor :) Un abrazo

    • gusoto - 3 years ago

      Hola Rodrigo. Gracias por tu comentario. La verdad es que el enfoque de las llamadas métricas está aplicado en el sentido de generar índices de medición de éxito. Los llamados KPI. Indices que nos permiten más allá de saber si algo está mal o bien, sirven para levantar alertas y generar cambios. Más allá de las heurísticas, uno puede generar de manera propositiva indices de rendimiento propio, de la mano claro de una investigación cuantitativa o cualitativa para levantar dicha data. No sé si te respondo. Un abrazo.

  • Lina - 3 years ago

    Muy bien, te aprendiste el speach que tanto damos :) Ux considerando al negocio como centro!

    Saludos!!!!